domingo, 18 de febrero de 2018
Panorama/ Creado el: 2018-01-15 07:47 - Última actualización: 2018-01-15 07:48

Presencia árabe en el Huila

La influencia de los «hijos del sol» (árabes), en los procesos culturales, sociales y económicos colombianos ha sido muy significativa. El legado de la hibridación de cosmovisiones ha hecho que una comunidad tan pequeña, respecto a otros países de América Latina, resulte tan importante.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 15 de 2018

Diario del Huila – Panorama
Por: Carlos Romero Artunduaga

Con un número promedio de personas que oscila entre los 400.000 y 600.000, los árabes son, según el filósofo francés Alain Roussillon, una de las colonias extranjera más grandes en Colombia. Roussillon, quien hizo parte del Centro para la Investigación Científica y la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, y lanzó hace unos años en Bogotá su libro «Oriente, islamismo y diferencia», mencionó que dicho grupo social pese a mantener las raíces de la cultura, no referencia una unión colectiva, y que los comportamientos que se perciben desde los miembros de cada región, son diferentes. Asimismo, que en gran medida las generaciones de personas que arribaron durante la primera y segunda oleada migratoria, se han convertido al cristianismo.

«En Bogotá la forma de ser árabe es individualista. No hay una verdadera comunidad. Tienen un apellido y una influencia importante, con frecuencia en la política “(Los Turbay por ejemplo: Gabriel Turbay, en los 40, y Julio César Turbay, cuando fue Presidente)” y el periodismo. En Cartagena, se integran al modelo de familia tradicional y de pequeña aristocracia, con cierto poder económico y político. En Barranquilla son una comunidad. En Córdoba, que tiene un carácter más rural, conservan mucho sus valores de origen. En Maicao la cosa es más curiosa, son los únicos que siguen hablando el idioma natal y eso puede tener que ver con que es la migración más reciente», mencionó.

A la memoria

De todo el territorio que constituye el Medio Oriente, catalogado así por lo británicos a mediados del siglo XIX dada la ubicación de la región en relación a Europa, nos centraremos en los territorios donde hace 3.000 años existió la gran Mesopotamia de los imperios Asiria, Sumeria y Babilonia. Región en la que actualmente se ubican países como Irak, Siria, y de donde migraron centenares de personas a Colombia hasta llegar a la ciudad de Neiva durante el último cuarto del siglo XIX.

Los árabes a Colombia

El proceso migratorio que se está viviendo en la actualidad, no es algo nuevo, pues a lo largo de la historia estos acontecimientos se han repetido como una de las consecuencias de la misma situación: los conflictos.

La investigación realizada desde la Universidad Surcolombiana por los profesores Benjamín Alarcón Yustres y Ángela Adriana Segura Pérez, evidencia que al país llegaron en tres momentos cruciales:

Los habitantes del medio oriente que llegaron a las costas del continente americano y que posteriormente, algunos de ellos, arribaron a Colombia, lo hicieron con la ilusión de reconstruir sus vidas en sociedades más libres, y fueron claves en el desarrollo de una de las actividades más características de esa cultura: el comercio. Las primeras dos oleadas de migración se dieron por vía marítima y la tercera por aire.

Neiva territorio árabe

El desarrollo económico en Neiva tuvo su mayor auge a mediados del siglo XX debido a la violencia y la industria, acontecimientos nacionales que generaron el desplazamiento de las personas hacía las ciudades, pero ¿en qué se sustentó el desarrollo de la capital opita durante este periodo?

Según los investigadores de “Presencia Árabe en el Huila”, la economía de la ciudad  creció desde las llamadas “haciendas ganaderas”, de los grandes terratenientes que a mediados del siglo XIX desarrollaban sus actividades bajo matices esclavistas y a la vez serviciales hacia los peones.

Luego de la abolición de la esclavitud y la formación de estados independientes a partir de la Constitución de 1863, el Huila y la ciudad de Neiva empezaron a generar otros proceso de bonanza como lo fueron el tabaco, la Quina, el caucho, la minería y una de las más importantes y autóctonas para la época, los sombreros de paja producidos en municipios como Suaza, Timaná, Guadalupe.

Pero fue con la llegada del ferrocarril a Neiva en el año 1938, que la economía llegó a otro nivel. Este medio de transporte amplió la posibilidad de establecer conexión con el resto del país e incitó a muchas personas a emprender proyectos de desarrollo en la región.

Llegada y aportes

Muchos de los personajes que llegaron a la capital huilense, iniciaron actividades en la ciudad ligadas al comercio puerta a puerta y terminaron controlando gran parte de la actividad en Neiva durante el siglo XX. Fueron los dueños de los tres más importantes hoteles de la ciudad y los 15 almacenes de telas y mercancías que se encontraban a los alrededores del parque Santander, que potenciaban el comercio en el centro de la ciudad.

Felipe Abdalá, Ignacio Fadul, José Náder, Abdo Rujana y Abbas Turbay, son algunos de los nombres pioneros de la hibridación cultural en Neiva, luego de que fueran movidos por el conflicto en los territorios de Siria, Líbano y Palestina, para entonces parte del Imperio Turco Otomano.

«Hoy quedan en Neiva y el Huila muchos herederos de esos inmigrantes que llegaron desde finales del siglo XIX. La generación joven es la de los bisnietos esos sí son muchos y transitan por los caminos de la vida de la ciudad y el departamento. Esta generación, con contadas excepciones, nada saben del árabe como lengua, ni del quibbe o el tabule como productos de la gastronomía de sus ancestros. Ellos son colombianos y huilenses articulados plenamente a la sociedad y a la cultura del pueblo que habita este territorio», concluye el libro de la editorial Universidad Surcolombiana, “Presencia árabe en el Huila”.

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