viernes, 21 de septiembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-08-13 04:05 - Última actualización: 2018-08-13 04:05

Prioridad a los valores

Escrito por: Ana María Rincón Herrera
 | agosto 13 de 2018

Deja un sinsabor ver a algunos paisanos atacar a los coterráneos que surgen por méritos alcanzando altas dignidades, o también porque no tienen sus mismos ideales especialmente en el ámbito político. A lo largo de la historia, la sociedad ha sufrido una gran transformación, nos encontramos hoy con una triste realidad enfrentando muchos hechos que hacen que el ser humano realmente no progrese como el egoísmo, la envidia, hechos de corrupción y malas conductas que son cada vez más frecuentes y visibles, lo que demuestra que nuestro esquema de principios y valores se encuentra pasando por el peor de los momentos. La falencia principal de la sociedad en los últimos años es la carencia de formación de valores humanos, hay desvertebramiento de la estructura y unas bases de educación cada vez más debilitadas.

La solución a la crisis de valores de los individuos también debe incluir un trabajo introspectivo en nosotros mismos, pues lo que solidifique cada individuo en su interior, es lo que va a reflejar hacia los demás y le va a permitir hacer aportes a la sociedad en el futuro inmediato y en el caso de los niños en su proyecto de vida.  

Nuestras acciones deben ser congruentes. Debemos hacer un esfuerzo por ser más competitivos y no dedicarnos a acabar a los demás con comentarios mal intencionados y venenosos. En días pasados escuchamos y leímos en algunos medios locales, columnas de opinión que en lugar de construir destruyen. En redes sociales, y el motivo es que un Huilense por su esfuerzo y profesionalismo hoy tiene la fortuna de llegar a ocupar una de las mayores dignidades del País como es la Presidencia del Congreso de la Republica, orgullo para nosotros los opitas. Hay que dar ejemplo de respeto hacia el ser humano, con una estructura de los valores que tienden a desvanecer, ser optimistas, justos, respetuosos, leales y honestos, características fundamentales que nos permitirá luchar por el cumplimiento de nuestros sueños y metas sin dejar de lado algo que es fundamental como un valor humano de servicio al prójimo.  

Nuestras nuevas generaciones continúan creciendo en un mundo carente de compasión, confianza, verdad, libertad, humildad, generosidad, justicia, paz, tolerancia, honestidad, lealtad, respeto y confianza entre otros valores que deberían poseer los ciudadanos en el mundo.

Como adultos maduramos y asumimos los valores sociales, haciéndose necesario ejercer el respeto a nuestros semejantes, la cooperación, la comprensión, la vocación de servicio. Hoy luchamos contra la corrupción, pero sin entender que formar es el principal inicio en este camino.

¿Qué son los valores para mí? ¿Qué valores podría fortalecer? ¿Qué valores tienen mayor carencia? ¿Qué significado tiene mi existencia, y los demás para mí?, son estos cuestionamientos los que me concientizan a pensar en grande, a servir siendo generosos y dar lo mejor de nosotros sin esperar nada, aprendiendo a vivir en comunidad.

Es grande el aporte que nos corresponde hacer para vivir en sociedad, fortalecer nuestras instituciones y rechazar conductas poco éticas que día a día vemos en nuestro entorno, tanto en los sectores económico, social, político, público y privado. Nuestras referencias morales están cambiando, incluso el valor de no medir las consecuencias de nuestros actos, no podemos permitir que unos con este lema pretendan vencer lo que otros consideramos inadmisible: “Nada importa excepto yo”, pensamiento egoísta. si bien hay que pensar en nosotros, amarnos y encontrarnos para estar bien y en paz con los demás, eso no significa ni justifica que algunos busquen sobresalir en sus proyectos personales a costa de afectar o pasar por encima de otros.  De todos es conocida la frase “divide y vencerás”, y en una sociedad dividida, atomizada y sin cohesión entre sus miembros, prevalece el individualismo, la competencia desleal y el todo vale, lo que inclina la balanza hacia “los nuevos valores”, dejando a nuestros valores tradicionales sin peso.

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