jueves, 18 de octubre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-05-16 09:16 - Última actualización: 2018-05-16 09:17

Seis años de inequidad comercial

Escrito por: Editorial | mayo 16 de 2018

La política de comercio exterior ha venido sufriendo una transformación sustancial, porque se fundamentó en la profundización de las relaciones comerciales con la Comunidad Andina y en los esfuerzos para obtener acceso unilateral a ciertos mercados, en especial con el país del Tío Sam, a través de los esquemas que funcionaron con antelación como el ATPA/ATPDEA, Unión Europea a través del SGP. Al inicio del presente gobierno (primer cuatrienio), nos vendieron la idea que el TLC suscrito con Estados Unidos el 15 de mayo de 2012, era un acuerdo generador de oportunidades para todos los colombianos, sin excepción, porque contribuiría a generar empleo y a mejorar el desempeño de todas las organizaciones empresariales del país. Además, que el sector exportador se fortalecería porque se podría vender sus bienes y servicios en condiciones favorables en el mercado estadounidense. Igualmente se buscaba que la dinámica productiva se fortaleciera, en todos los ámbitos de la economía.

 

Es muy controversial para los colombianos, porque se negociaron algunos sectores muy sensibles que tradicionalmente se convirtieron en soporte principal para el crecimiento del Producto Interno Bruto del país. Los temas que se negociaron fueron los considerados como generales, es decir, acceso a mercados, en sus dos vertientes (industriales y agrícolas); propiedad intelectual; régimen de la inversión; compras del Estado; solución de controversias; competencia; comercio electrónico; servicios; ambiental y laboral.

 

Pero los resultados han sido funestos para Colombia al cabo de los seis años de vigencia. Se ha presentado un desequilibrio de la economía interna y se desprotegieron los sectores productivos poco beneficiados con la negociación. Paralelo a lo anterior, se presentó un desajuste en materia de ingresos tributarios, porque al eliminar los aranceles de entrada de productos extranjeros, se dejaron de percibir ingresos para las finanzas públicas nacionales, contribuyendo con el aumento del déficit fiscal que todos conocemos. También la poca adaptación de las empresas colombianas, frente a los estándares internacionales de producción, generando monopolios y captación del mercado por parte de la oferta de los Estados Unidos que entran al país. Durante la vigencia del primer lustro, solamente 356 productos nuevos han ingresado por primera vez al mercado norteamericano.

 

Podemos inferir, que el balance de este TLC tiene un sabor agridulce. Aunque existen opiniones encontradas y contradictorias por parte de expertos. El gobierno nacional ha expresado que se ha convertido un motor de desarrollo para la economía nacional. Pero las cifras de la balanza comercial son bastante dicientes, porque se ha presentado una inequidad bastante desventajosa para los intereses nacionales. Las exportaciones cayeron más de un 50%, ocasionando millonarias pérdidas para la riqueza del país.

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