jueves, 15 de noviembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-11-08 08:11 - Última actualización: 2018-11-08 08:13

Sigue el misterioso silencio de Corhuila

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 08 de 2018

La Corporación Universitaria Corhuila sigue en deuda con la sociedad huilense. La crisis que estalló en el año 2013, que ocasionó la salida del entonces rector Virgilio Barrera Castro y el cambio de casi todos los integrantes del Consejo Superior, aún no termina.

Y a pesar de haber pasado cinco años, esta es una película en la que las mismas directivas de la universidad  están en mora de despejar todas las dudas ante la opinión pública, como lo he solicitado en otras columnas.  

Mientras la Fiscalía no encontró méritos ni pruebas suficientes para investigar al destituido rector, a quien para sacarlo del cargo le endilgaron haberse apoderado de más de 8 mil millones de pesos, tampoco hay responsables de componer esta caótica situación.  

Lo peor es que ahora están preguntado por más de 20 mil millones de pesos que había dejado Barrera en los bancos, antes de ser relevado abruptamente, luego de más 20 años de servicio.

Esta afirmación la hizo en un comunicado oficial el sindicato Sintracorhuila, uno de los dos ‘regalitos’ que se crearon en la universidad, luego de que estallaran estas dificultades administrativas y financieras.

Ya había hecho mención  de estos hechos en columnas anteriores sin respuesta de la rectoría ni del Consejo Superior, cuyos directivos en su lugar pagaron sendos avisos publicitarios en los periódicos locales contra este servidor.

Repito, me atrevo a afirmar que fue una estrategia inventada por personas que por fortuna no están en la universidad, para tratar de apoderarse del control, hacer de las suyas y sacar provecho personal.

Como si fuera poco, el Juzgado 2º. Laboral falló a favor de Barrera, quien apeló y espera la segunda instancia  en el Tribunal Superior. El ex rector podría ser reintegrado a su cargo con los consiguientes pagos laborales indexados, además de los daños y perjuicios.

Aquí, además, se agravaría la situación de Corhuila, ya que en la sentencia el despacho judicial ordenó compulsar copias a la fiscalía para que se investigue la conducta de la testigo Esperanza Ramos Botello, la revisora fiscal por presunto falso testimonio.

En síntesis, las denuncias que había hecho en mis columnas están resumidas de manera oficial en el comunicado del sindicato de la siguiente manera: ¿Por qué se pasó de 8 millones de sueldo, que devengaba el rector Virgilio Barrera, a 19 millones, más tres millones para vivienda para Roque González, su sucesor? ¿Por qué se aumentaron los salarios administrativos en un 70 por ciento, mientras a los docentes se les recortaron los escalafones por tiempo de servicio y otros emolumentos?  Como lo escribí en su momento, en la planilla 981267 de autoliquidación de aportes de Asopagos, la planta administrativa aplicó ajustes salariales desde el 15%, 22%, 25%, 44%, 54%, 70%, 101% y hasta el 147% en el caso del rector Roque González, mientras los profesores, que son alma y nervio de la institución, siguen ganando poco más que un celador y una aseadora.  En consecuencia, se aumentó en más de 3 mil  millones de pesos el costo de la nómina mensual de la universidad. ¿Y en qué terminó el proceso en el cual fue condenada Corhuila a pagar 70 millones de multa por violar derechos sindicales?

Pero, lo fundamental, que explique detalladamente qué pasó con los 20 mil millones que dejó la administración de Virgilio Barrera en los bancos, ya que según el sindicato no se sabe qué se hicieron.

Que hagan claridad si se adelantaron las investigaciones administrativas a funcionarios de Corhuila por propuestas indecentes formuladas a directivos de New College, en Manchester (Inglaterra), para que les subieran las notas no ganadas en un curso de inglés patrocinado por la universidad; hechos que son investigados en la fiscalía en la cual fui denunciado penalmente por hacer pública esta irregularidad.

 

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