domingo, 19 de noviembre de 2017
Opinión/ Creado el: 2017-07-17 01:41

Trabajo sí, pero no así

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 17 de 2017

Por: Juanita Escandón Salazar
Es una afirmación recurrente de las generaciones anteriores a la nuestra, que los llamados Millennials (nacidos entre 1979 y 1999) somos una generación de jóvenes inmaduros e inestables, sobre todo en lo que respecta al mundo laboral.
Vistos desde los ojos de quienes han sido nuestros jefes, somos idealistas y testarudos quienes al sobreestimar nuestro talento, preferimos saltar de trabajo en trabajo o emprender desde muy temprano en busca de oportunidades que nos hagan sentir plenos y felices, pues para ellos la finalidad de trabajar radica en la estabilidad, la seguridad económica y la posibilidad de adquirir bienes para el futuro.
Sin embargo, sin ánimo de demeritar los esfuerzos de nuestros padres y abuelos, los jóvenes contemporáneos encontramos que pasar largos años de nuestra vida en una misma empresa “haciendo carrera” puede traernos más frustraciones que satisfacción, ya que nuestra definición de realización profesional y personal ha cambiado con respecto a la de ellos.
En primer lugar nuestras motivaciones para trabajar son distintas. En el pasado las personas trabajaban para poder vivir cómodamente y dar sustento a sus familias, mientras que en la actualidad los jóvenes tenemos metas y sueños que si bien parecen triviales e individualistas son claves para nuestra felicidad. Las experiencias como viajes, estudio, voluntariados, entre otras, nos motivan en tanto son más realizables a corto plazo y nos enriquecen personal y profesionalmente.
Por otro lado preferimos trabajar para líderes que para jefes. María Alejandra Serna y Alejandra Ángel, sicólogas de la Universidad de los Andes afirman que los jefes de la actualidad deben afianzar tres cualidades: empatía, liderazgo y comunicación, si quieren retener a los jóvenes en las empresas. Esto se debe a que nuestra generación es más crítica y exigente frente a los valores de las compañías. Este segundo punto es uno de nuestros criterios más importantes a la hora de decidir nuestra permanencia en el trabajo y la mayoría de las veces se convierte en motivo de deserción. Personalmente a través de mis pocas experiencias laborales he confirmado que en Colombia la mayoría de los empleadores (al igual que muchos gobernantes) son déspotas inhumanos que desconocen el talento de sus empleados y se aprovechan de sus necesidades llevándolos a sentirse frustrados consigo mismos.  Frente a esto, nuestra generación puso un alto y no solo no permitimos que otra persona en condición de “superioridad” nos maltrate, si no que buscamos quien nos motive y retroalimente nuestro desempeño laboral.
En tercer lugar, deseamos trabajar en lugares que nos proporcionen un balance entre nuestra vida laboral y personal, pero con la autonomía de decidir sobre nuestro tiempo. Para la rigidez del sistema laboral colombiano esto resulta problemático, pues nosotros no queremos hablar en términos de horarios, ya que ‘marcar tarjeta’ diariamente, trabajar la cantidad de horas estipuladas por la ley, tener derecho a solo 15 días de vacaciones anuales, entre otras, son camisas de fuerza que de ninguna manera garantizan nuestra productividad ni compromiso con nuestras obligaciones.
Hay quienes argumentan que detrás de esto hay una tendencia a la mediocridad, sin embargo, el estudio de la firma de talento ManpowerGroup “Las carreras de los Millennials: visión 2020” encontró que los jóvenes de esta generación trabajan la misma o mayor cantidad de horas que los adultos de anteriores generaciones, pues en la medida que se sienten motivados y optimistas frente a su trabajo, la cantidad de tiempo deja de ser agobiante.
Además, a consecuencia de haber crecido con la globalización y la digitalización somos más conscientes de la amplia cantidad de conocimientos que podemos encontrar alrededor del mundo y haciendo uso de la tecnología, por lo cual los empleos tradicionales e inflexibles obstaculizan nuestro deseo de movilidad y descubrimiento.
Es imperativo que las empresas entiendan las motivaciones de las nuevas generaciones y encuentren la forma de retener el talento, ya que contrario a lo que se piensa somos jóvenes trabajadores, ambiciosos y agradecidos frente a cualquier oportunidad que nos permita alcanzar nuestro máximo potencial.

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