jueves, 22 de agosto de 2019
Opinión/ Creado el: 2019-03-04 08:16

Vale jugar limpio

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 04 de 2019

Por: Cielo Ortiz Serrato

Qué amargo sabe el triunfo si no se obtiene con legitimidad, con la cabeza en alto, las manos limpias y el anhelo vivo de servir, pensando en la comunidad y dejando de lado los intereses personales.

Esta reflexión me la inspiró mi hija menor, de 8 años, cuando me preguntó sobre una noticia que vio en televisión, relacionada con la condena a muchos años de cárcel de un exalcalde. Imagino que le impactó porque sabe que su mamá está trabajando para ser alcaldesa.

Le expliqué que la justicia castiga a quien hace las cosas mal y defiende los intereses de los ciudadanos, le recalqué que la mejor forma de no ser sancionado, ni por la justicia, ni por la sociedad, es haciendo las cosas bien: trabajando con honestidad, sin pretender pasar por encima de los demás, ni buscando atajos oscuros que permitan escalar más rápido.

Esta ha sido una preocupación legítima en mi hogar y por eso les inculco todos los días a mis hijos que eso de “todo vale” o “el fin justifica los medios”, no es la opción para lograr nuestras metas; así vean que es una práctica común en nuestra sociedad.

Cuando digo que lo recalco, es literal, porque es lo que ellos ven permanentemente. Personalidades de la vida pública; profesionales exitosos, muy preparados, que infortunadamente terminaron tentados por la ilegalidad y hoy están tras las rejas, cumpliendo condenas por querer escalar más rápido que los demás, por validar erradamente la teoría del “todo vale”. Esa teoría tiene desprestigiada hasta a la misma justicia, con jueces cuestionados y encarcelados por recibir millonarias sumas de dinero para emitir sentencias amañadas o dejar de investigar a los corruptos.

Es lamentable ver jóvenes en política ya acomodando contratos y enlodando la función pública, sin trabajar realmente para lo que fueron elegidos; muchas veces asistimos a debates poco fundamentados y de fondo nada.

Debemos insistir a nuestros hijos en que el bienestar y las metas se alcanzan con esfuerzo y dedicación, con ética, y que este no es un camino anticuado, por el contrario, es el único camino que da tranquilidad y la certeza de hacer las cosas bien.

Esta es una formación que debe empezar en casa y desde los primeros años de vida. Por ejemplo, si mi hija llega del colegio con un lápiz o un juguete que no es de ella, lo primero que hago es explicarle que ese elemento tiene un dueño y que es obligatorio devolverlo. La rectitud no admite puntos medios: se es o no honesto, es imposible ser medio honesto, por eso no asumir estas posturas desde el hogar, es volvernos cómplices de nuestros hijos y tal vez peor: dejar en su memoria el pésimo mensaje de que tomar las cosas ajenas es algo permitido. Hoy es un lápiz, mañana será algo mayor.

Cuando les inculcamos que el fin justifica los medios, estamos dándoles más enseñanzas de las que pensamos y después nos preguntamos porque nuestros jóvenes sueñan con hacerse ricos de la noche a la mañana, a obtener ganancias exorbitantes un año después de haber establecido un negocio, a ser millonarios a la velocidad de la luz al llegar a la administración pública, a justificar los delitos. Son tantas las prácticas peligrosas que están desgastando y frenando el desarrollo del país… y hablamos como si detrás de lo público no hubiera seres humanos tomando decisiones, como si esos seres humanos no tuvieran una historia detrás y unos valores inculcados en sus hogares.

Si queremos una Colombia prospera y desarrollada, necesitamos gente que trabaje duro, pensando en país y no en sus bolsillos; necesitamos una cultura de esfuerzo personal y colectivo que a su vez trabaje pensando en las generaciones futuras, como lo hacen otras naciones. Todos tenemos que ver, no solo unos pocos, porque somos responsables de las personas que elegimos o dejamos que otros elijan si no ejercemos nuestro derecho al voto.

Tenemos un municipio con un potencial enorme en agricultura y una gran industria turística representativa, sin embargo, no hemos podido maximizar estos recursos porque la mayoría de los que llegan a la administración pública buscan una oportunidad para enriquecerse.

Gerenciar a Neiva es una oportunidad para demostrar, como lo he hecho en otros cargos del sector público y privado, que, con eficiencia, mucho trabajo y planeación, se puede llegar lejos.

Hoy tuve la oportunidad de explicarle todo esto a mi hija, aprovecho cada ocasión para mostrarle qué significa hacer las cosas bien, por eso los invito a que trabajemos juntos para erradicar el “todo vale” y “el fin justifica los medios”, solo así lograremos mejores seres humanos y trabajadores que impulsen el desarrollo de nuestra región.

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