lunes, 16 de septiembre de 2019
Especiales/ Creado el: 2017-11-27 08:02 - Última actualización: 2017-11-27 08:08

Violencia de género: Más allá del maltrato

La médica forense Lina María Ramos Arandia, explicó en qué radica el actuar de los feminicidas, cómo analizar el aumento de cifras en este delito, y las medidas a emprender dependiendo de si el implicado padece trastornos de personalidad, o mentales.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 27 de 2017

Por: Caterin Manchola
Diario del Huila, especial

La semana pasada el departamento del Huila fue conocedor de un aterrador feminicidio a una estudiante de bachillerato por parte del que en meses atrás fuera su compañero sentimental. Daisy Yirely Pantoja, de 17 años, falleció a causa de 60 heridas con arma blanca que le propinó  Duván Alexander Sánchez, de 23 años de edad.

Según explica Lina María Ramos Arandia, médica forense, la tendencia y el comportamiento agresivo del hombre que maltrata o golpea puede iniciarse incluso en la educación desde el hogar; dado que a los niños se les alienta a ser fuertes, pelear, solucionar los conflictos con violencia, y no se les permite expresar sus sentimientos o emociones.

Además, algunos de ellos han sido testigos o víctimas de violencia intrafamiliar y a medida que crecen la sociedad, los medios de comunicación y la educación les refuerzan ciertas ideas machistas y no sienten un rechazo hacia su comportamiento por lo que se sienten en la libertad de seguir maltratando e incluso, como en el caso de Duván Alexander Sánchez,  asesinando a las mujeres.

Diferencia entre violencia de género y homicidio

La médica forense, indicó que cuando se habla de un delito de agresión de género, es porque la motivación que llevó a cometer el acto son básicamente las desigualdades que han existido, al pensar que por el hecho de ser mujeres son inferiores o incapaces. E igualmente la idea errónea de que el cuerpo de la compañera sentimental es objeto de pertenencia del hombre. «Estos delitos se dan por esas ideas machistas y el patriarcado que ha imperado a lo largo de los años.  Por esto escuchamos amenazas frecuentes como “si no es para mí no es para nadie”, como si se tratara de un objeto».

En Colombia según datos oficiales, en 2016 hubo 731 casos de feminicidio, mientras que entre enero y octubre de este año la cifra ya va en 748 muertes. En el Huila, de febrero a junio del año en curso se diagnosticaron 180 casos, donde 62 fueron graves y 44 extremos.

Son feminicidios, no crímenes pasionales

El término ‘Crimen Pasional’ siempre ha estado relacionado con amor, como un delito que, a modo simplista,  comete una persona que ama a otra. En este caso el hombre de 23 años a la menor de edad, quienes en su momento fueron pareja.   

Pero según Ramos Arandia,  los feminicidios no pueden seguirse viendo de esta manera; «estos crímenes son eminentemente de odio; y es cuando el hombre ve amenazado el control que tenía. Generalmente se producen cuando la novia o esposa termina la relación, decide separarse o pone una denuncia; el feminicida siente amenazado su poder y hegemonía que ha venido ejerciendo, entonces descarga ese terror sobre el cuerpo de su compañera y termina acabando con la vida de la otra persona».

Aumento en las cifras

Según cifras de Medicina Legal, el año pasado los feminicidios en Colombia aumentaron en un 22%.

«En este momento es importante destacar la visión que se le ha dado en el departamento del Huila a este tipo de violencias contra la mujer, porque ella se ha venido apoderando y educando  en el tema,  y ha entendido cuáles son los derechos que tiene. Esto se ve reflejado en el incremento de denuncias; a medida que la mujer conoce este crimen comienza también a aumentar la denuncia», expresó.

Según la médica forense, en lo anterior tiene gran incidencia las campañas que se vienen realizando, pero lo que sí hace falta es mayor sensibilización, el no tolerar este tipo de situaciones y el que la población aledaña también se pronuncie en su contra.  

Asimismo explicó que hay varios factores que inciden en las cifras. Si está aumentando el número de denuncias puede ser que las mujeres se están empoderando  en el tema, están conociendo sus derechos, y el rol de la no tolerancia a estas violencias.

Por tanto, si se analiza desde este punto de vista, sería algo positivo. Esto también significa que las entidades que hacen parte de la ruta de atención están haciendo presencia en ciertos municipios, ampliando su oferta y cobertura.

No obstante, desde otra perspectiva, también se puede observar que hay un fracaso en las acciones implementadas para la prevención, porque los porcentajes siguen en aumento.

Enfermedad mental vs. machismo

En ocasiones se tiende a pensar que los hombres maltratadores, feminicidas, violadores, etc. no son personas normales sino que padecen algún trastorno mental. En el caso de la muerte de Daisy Yirely Pantoja, lo más común que puede llegar a pensar la comunidad es que su victimario padezca trastornos y por tanto su condena es diferente.

Es importante tener en cuenta que quienes cometen estos delitos en muchas ocasiones son personas común y corrientes, que tienen trabajos, se desempeñan normal en su comunidad;  porque una cosa es un trastorno de personalidad y otra un trastorno mental o enfermedad.

«La personalidad es algo que nos define cómo somos, reaccionamos ante ciertas circunstancias. Está desarrollada por muchos factores como el lugar de nacimiento, educación, experiencias, factores hereditarios o genéticos. Las personas que son agresivas, es porque tienen como única herramienta para solucionar los conflictos, la violencia. Y toleran muy poco la frustración, entonces ante alguna situación responden violentamente», explicó.

Penalización

Agregó que tener una personalidad violenta o agresiva no lo hace inocente del acto que comete; y que se debe entender que la raíz de estos crímenes es esa creencia machista de tener el poder sobre la mujer, de instrumentalizar su cuerpo: ese es el trasfondo de estos hechos.

Por otra parte, en una persona que tenga un trastorno o enfermedad mental como esquizofrenia o trastorno paranoide,  su comportamiento se verá afectado  en todos los escenarios, o sea el trabajo, comunidad, relación con sus familiares, amigos.

Además dijo que el procedimiento para establecer esa diferencia, se realiza por medio de  investigaciones donde se revisan los antecedentes de la persona, si tiene denuncias por violencia de pareja y si tuvo problemas con otras compañeras sentimentales. Se realiza un examen psiquiátrico, para establecer si es o no inimputable.

«Si este examen da positivo para una enfermedad mental, esto significa que cometió el delito “sin ser consciente” de los actos, ese examen lo hace un psiquiatra forense. Posteriormente, las entidades de salud comienzan un proceso que permitirá garantizar que el sujeto realmente sea sometido a un tratamiento y reciba medicación para poder controlar la enfermedad».  

Indiferencia social

Otro de los puntos a analizar es la indiferencia social. Mientras Duván Alexander Sánchez, arremetía una y otra vez contra  Daisy Pantoja, en plena calle y a la luz del día, cuando la menor aún llevaba su uniforme porque recién salía del colegio, la comunidad se limitó a mirar y en los casos más infames grabar el acto, que horas más tarde superaba las 2.000 reproducciones y veces compartidas en Facebook.  

Esto ocurre porque se han naturalizado ciertas actuaciones y no se ve la gravedad del problema, «nos parece normal que un hombre controle a la novia, que le inculque miedo, le revise el celular, sea celoso, controle la manera de vestir. Todo esto debe encender las alarmas porque de eso a la violencia psicológica, física y sexual», aseveró Lina Ramos.  

Expresó que cuando ocurren estos sucesos, se observa que en ocasiones hay indiferencia por parte de la familia, amigos, profesores y compañeros de trabajo.  Por tanto, para evitar que se sigan cometiendo estos delitos, es recomendable desde luego denunciarlas o hablarlas a tiempo, para prevenir que se cometa un feminicidio como el de Daisy o miles de mujeres que fueron víctimas y cuya historia pudo haber sido diferente.

«El silencio nos hace cómplices a todos. Cuando la comunidad sea testigo de este tipo de violencias hay que ser solidarios con la víctima, rechazar a las personas violentas, hay que demostrarles que esos delitos no serán tolerados. Los hombres que no son agresivos, deben mostrar que se puede actuar de buena forma».

#NiUnaMenos

La Ley 1258 de 2008 y su Decreto Reglamentario especifica cómo debe ser la atención integral a este tipo de personas. En el caso del departamento del Huila,  si se ofrece, pero es importante que los afectados acudan a sus citas y exijan también que se les brinde este acompañamiento.

«Las actividades para ‘frenar’ estos hechos violentos deben estar encaminadas en tres ejes. La educación, que permita sensibilizar la ciudadanía frente al asunto y a los niños sin estereotipos de géneros. La no tolerancia, que busca no aceptar estos hechos como normales. Y tercero, la sanción, que es dar cumplimiento a las leyes que hay», expresó.

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